viernes 29 de diciembre de 2006
Sin medida

Mudo es el
miedo
que crece de ganasal pagarte con la caricia
miedo
que crece de ganasal pagarte con la caricia
lenta y desmedida
que oscurecerá tu sentiral poseerme.
Mudo y estúpido
Mudo y estúpido
naufragará el deseo
sobre tu piel.
Mas los poros de las ansias
Mas los poros de las ansias
Vencerían pronto la batalla.
Y entonces el mudo y estúpido
deseo
se convertira en lujuria sin medida.
Copyright © Darilea
Y entonces el mudo y estúpido
deseo
se convertira en lujuria sin medida.
Copyright © Darilea
LLegó la calma
Con un ba?o de agua fría
Al recorrer el torso
Caliente y sudoroso
Llegó la calma
Tus brazos me acunaron
Besé tu rostro...
Sirena de asfalto
Un peque?o barco de papel
Que a la deriva se debatía
Con viento trémulo y sombrío.
Vacilaba en busca de cobijo
Agitándose entre risas
Dibujadas en el estanque
Inmóvil e impasible de su orilla.
Un paso delante, dos hacia atrás
Mirada altivaApesadumbrado malestar.
Fingido y amodorrados juncos
Del borde
Entre lánguidos suspiros
Abrazan a la amante
Firmemente
Para vestir de duelo su semilla.
?Peque?o barco de papel
Cuando volverás a ser
Sirena del asfalto
Sin temer...?
Te echo de menos

Te echo de menos, cuando las horas me sorprenden en la noche
y el sonido de tu voz no me responde.
Te echo de menos, cuando mi risa no escucha el eco de la tuya repetida.
Te echo de menos, cuando tu ausencia hiere la nostalgia de mis días.
Te echo de menos, cuando estoy contigo y temo sin remedio tu partida.
Mi piel no es más que un lienzo, donde las caricias descansan dormidas,
a la espera de que el viento traiga la sonrisa y con ella devuelva la fantasía
que desbordan tus orillas
Mis manos no son más que alas, que olvidaron su plumaje y por lo tanto
por más que sean batidas perecen en el llano de unos pensamientos cautivos
que mueren sin llegar a nacer.
Te echo de menos, cuando navego e la dulzura de tu mirada y quedo en tus pesta?as atrapada.
Te echo de menos, cuando las horas cabalgan, sin que a la grupa del minutero
vayan tus huellas prendadas.
Te echo de menos, cuando la luna se despide y da paso a la ma?ana.
Que más quieres que te diga...
Si al echarte de menos,
las palabras van contigo a la deriva...
Perversión

Atado suavemente a los barrotes de la cama se ofreció al juego tentativo del deseo.Un dulce estímulo, al sentir sus senos sobre el torso desnudo.
El fragor de la tormentabullía en la explanada de su piel, y los pezones erguidos incitaban a la mujer enmascarada a beberlo por entero.
Lamió el lóbulo de su oreja.
Y bulliciosa la húmeda caricia de su lengua garabateaba
Rizos con su pelo.
Ella...
Perversa.
Aceleró la respiración del preso cabalgando a lomos de
Su contrincante en el juego.
Poco a poco fue descendiendo hasta llegar a un trote lánguido, y sereno
Aumentando así....
El fuego del reo
Beso su boca dulcemente...
Entraba y salía su lengua
Como efervescente lava de un volcán petrificando en cada latigazo de caricias
Un riego de erotismo desbocado.
Un helado cubito transitó la cima de su torso bajando picaramente entre sus muslos
Deslizando con sigilo sus dedos pincelaban vatios en la voluptuosidad de sus glúteos provocando calambres a su paso.
Poco a poco se fueron relajando, jadeantes con el pelo alborotado y el sudor entorpeciendo en el mentón de la pareja.
Rompió el silencio.
Tintinearon las cadenas del penado.
Pupilas dilatadas se perdían en la majestuosidad de los suspiros que escapaban emancipándose de las ligaduras del silencio.
Él...
Él...
susurró algo a su oído.
Ella.... respondió .
Volviendo tras sus pasos, a ofrecer la cavidad de su elixir
Volviendo tras sus pasos, a ofrecer la cavidad de su elixir
Como último deseo al condenado.
Vencido ya el truhán, por la dama con látigos de abrazos.
Terminó el juego en un empate de epicúreas reacciones de piel con piel
Y manos que hablaban del apetito que archivan sus labios.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






